Bien acaba lo que bien empieza
Debut esperanzador el de España ayer. Marcar cuatro goles en un Mundial no es nada fácil, y menos en el primer encuentro. Pero no caigamos en el error del exceso de euforia. Sólo ha sido un primer paso. Quedan 6 más si queremos ganar la copa. Actuando de abogado del diablo me propongo destacar algunos detalles que merecen repasar. Los tres primeros goles llegaron a balón parado. Una espada de doble filo. Por una parte avisa a los rivales del peligro que tiene la selección en este tipo de jugadas, pero por otro lado indica una falta de llegada con el balón en el suelo. Es cierto que hubieron ocasiones para ampliar el marcador pero la realidad es que con toda una segunda parte por delante y jugando con un hombre más sólo se sumó un gol. Y llegó de pies de un excelente jugador, Puyol, y de una maravillosa jugada, pero es defensa, no es él quien debe llegar al área rival. Por suerte, Luis Aragonés se abstuvo de poner de titular a Cesc y optó por un Xavi para el que parece que la lesión no ha cortado su excelente nivel de juego. El chaval del Arsenal es un gran jugador, con clase y mucha técnica, pero muy joven y que de momento no ha demostrado estar a la altura en los partidos complicados. Sí, es así de cierto. Me dirán que estuvo perfecto en la semifinal de la Champions contra la Juventus y que en la Premier ha sido de los mejores centrocampistas. Pero, ¿qué hizo en el partido de vuelta contra la Juventus en Delle Alpi? Ser un defensa más, y además con poco acierto. ¿Dónde se metió en la final de París? Yo no vi a quién dice será el pilar de la selección en el futuro y probablemente del R.Madrid (debido a su mánager, más blanco que las sábanas de un anuncio de lejía). En parte es por su falta de acierto en ese partido por lo que el Arsenal es hoy por hoy el Subcampeón. El campeón fue el Barça. Pero no el de la primera parte, sino el Barça que empezó a jugar con la salida de Iniesta. Uno de los fallos de Rijkaard no ponerle de titular. Fue él el verdadero artífice de la victoria. El mismo que hace caer la baba a entrenadores, presidentes, jugadores de todo el mundo. El mismo que enamora al presidente del país, ZP. El mismo que si Luis le da una oportunidad puede, al lado de su amigo Xavi, llevar a una selección limitada por la senda de la victoria hacia Berlín. No sería la primera vez que lo hace.
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Macho -