... y otra de arena
Se despertó el león indomable del Camerún. Y no sólo dentro del campo, que aún cojea, sino fuera de él. Dicen que en el reino animal cuando el león ruge todos callan. Espero que eso no pase en Can Barça. Si algo hay que hacer es tranquilizar a la fiera. Con música. O con sanciones. Pero nada de dinero. Partidos fuera, desconvocatorias, sesiones dobles de trabajo en el gimnasio (no le gusta tanto que se queda en él en vez de salir al campo de La Masia junto a sus compañeros). Y si no fuera. A la grada los domingos. Que ningún jugador es imprescindible. Y un indisciplinado menos.
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