Que no muera Anfield
Si algo valió la pena el pasado martes en el partido de Champions entre el Barcelona y el Liverpool es el espectáculo que ofrecieron las gradas de Anfield. Aún con miles de kilómetros de separación y escuchándolo por la televisión el “You’ll never walk alone” pone los pelos de punta. Es tan mágico que incluso las aficiones rivales se suman al cántico. Una muestra de que, por suerte, el fútbol aún guarda parte de la esencia por la cuál fue creado, el disfrute del juego sin añadidos.
P.D.: Con la compra de los reds por parte de un nuevo rico (al estilo Abramovich y Glazer) todo parece indicar el mítico Anfield tiene los días contados. Una pena para el fútbol que ve como los míticos estadios en donde nació dejan paso a obras de ensueño, más pendientes de la modernidad y la espectacularidad que de resguardar los valores balompédicos, como la proximidad de los espectadores o las señales que la historia grabó en su césped.
1 comentario
dkno -
Que no muera Anfield... ni la forma inglesa de ver el fútbol