Final de curso
Para el F.C. Barcelona la temporada se acabó. De los siete títulos que prometió el presidente en el mes de agosto sólo dos han sido vistos en el museu Joan Gamper. Y vaya dos, Copa Catalunya y Supercopa de España, ambos ganados ante el Espanyol. Sin embargo, ese mismo Espanyol se vengó a lo grande de sus vecinos. El empate logrado en el Camp Nou le dió la Liga al Real Madrid y dejó a los culés deseosos de ver a los pericos en Segunda. Tranquilos, no falta mucho para eso. Pero analicemos la situación actual.
Ayer, el presidente blaugrana Joan Laporta dio la cara. Se sentó delante de los periodistas y repasó las verguenzas del club. Repartió culpas entre técnicos, jugadores y directivos e intentó transmitir a los barcelonistas un mensaje positivo de cara al futuro. Pero fue un mensaje falto de detalles. El domingo, minutos después del desenlace final de la Liga, Laporta criticó la falta de compromiso de algunos jugadores y anunció una renovación a fondo de este compromiso. Sin embargo, ayer anunció que los tres cracks (Ronaldinho, Eto'o y Deco) seguirán la temporada pasada. Si la renovació pasa por vender a los Gudjonhsen, Giuly, Edmilson, Motta, Sylvinho, Gio, Ezquerro y compañía lo que nos espera el año que viene es más de lo mismo. Tensión en el vestuario. Las envidias de los dos cracks seguirán, y la autoridad en entredicho de Rijkaard también. Porque no olvidemos que el que manda en un vestuario es el míster y si alguien se salta a la torera el código interno debe ser sancionado antes que se imponga la anarquía. Eso no solo va por Eto'o, quien se le añade el hecho de insultar al entrenador en público, sino también señala a Ronaldinho. El brasileño se ha quedado en "el gimnasio" 1 de cada 3 entrenamientos. Esto puede dejarse de lado si en el campo presenta su mejor nivel, pero este año la calidad del delantero no ha sido la de otros años. Aún así, es necesario que continue en el club, porque es el mejor jugador del mundo. No se pude decir lo mismo del camerunés. Es un gran jugador de eso no hay duda pero también es cierto que hay otros que pueden dar un rendimiento igual o superior. Hablo de Henry, Drogba, Adriano, Villa, Forlán o incluso el mismo Ronaldo. En fin que delanteros centro como dicen en Galicia "haberlos hailos". Si hay que romper -y hay que hacerlo- la dupla Eto'o-Ronaldinho que sea el primero quien abandone el club.
Por otra parte queda pendiente la continuidad de Rijkaard. El holandés afirmó hace meses que el año próximo estaría en el banquillo blaigrana, pero muchos ven, ahora, estas declaraciones como un intento de acabar los rumores de su salida del club que corrían por entonces sin que ésta fuera una afirmación contundente y segura. Pero hay que confiar en el míster y en su palabra. Aunque si sigue deberá cambiar muchas cosas. En primer lugar la dureza. Este año se ha echado de menos la mano de hierro de Ten Cate. Los gritos del actual entrenador del Ajax acallaban a los más indisciplinados y evitaban que el fuego alcanzara al palco. Su marcha fue un duro golpe para el vestuario azulgrana. Y más teniendo en cuenta que su sustituto, Johan Neeskens no destaca por su fiereza. Por eso, no estaría de más buscar a alguien dispuesto a adquirir ese rol en el cuadro técnico. Quizás el búlgaro Hristo Stoichkov, a quien no le ha ido del todo bien la experiencia en Vigo, estuviera de acuerdo en volver a la disciplina blaugrana como un segundo entrenador.
Otro tema es la directiva, que es lo más parecido al Parlamento español. No hay acuerdos en los temas importantes del club. Los Soriano buscan el lado económico, con exhaustas giras a Asia, América y África. Otros, son dueños del tópico "la pela es la pela" y prefieren los millones en el banco que en el campo. Y al final, los que se resienten son los jugadores. Así que Txiqui debería ponerse un poco más serio y obligar a los económicos a dejar trabajar a los técnicos.
En fin que suspendidos todos
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