¿A quién le falta el babero?
A mi no. Tras ver la segunda mitad del partido de ida de la Supercopa de Espanya en Montjuïch, bajé corriendo a buscar un 24 horas. Tenía que comprarlo ya. No quería ver la vuelta en el Camp Nou sin mi babero. Cuando disfrutas como un niño te vuelves un niño y no está de más adaptarse a esa situación retrospectiva. No saben lo bien que me fue. Porque si lo de Montjuïch estuvo bien, lo del Camp Nou estuvo de cine. El periodista Xavier Bosch se aventura a decir que en aquella primera media hora de partido se vió en el Estadi "el mejor fútbol de los últimos 30 años". El Dream Team de Cruyff jugaba hace diez años. Está incluído. Goles, paredes magistrales, pases milimétricos, malabarismos... y magia brasileña. No sólo la de Ronaldinho. La de Deco, Xavi, Messi, Eto'o, Motta, Belleti, Sylvinho, Valdés, Puyol... Todos pusieron su pizca de polvos mágicos. Y eso hay que agradecérselo al Espanyol y a su falta de caballerosidad. Cuando el Barça está en medio siempre les sale la rabieta infantil. En el campo se gana, en los despachos se pierde. Pregúntenle a Luciano Moggi. La chispa que despertó a la bestia. Ni las llamadas de varios jugadores pericos a sus amigos culés pìdiendo disculpas por la actitud de la directiva del club fue suficiente para calmar los ánimos de revancha en el vestuario azulgrana. Y es atacar a dos de los capitanes tiene su precio. Un precio que a los aficionados del Barcelona nos supo a gloria. Gracias pericos.
El babero no pasó mucho tiempo en el cajón. Venía el Gamper. Y lo traía el excelentísimo Bayern de Munich. Una eminencia europea y posible rival en la próxima Champions. La de la revalidación del título. Uno, dos, tres y cuatro. Oliver Kahn, un recogepelotas más. Y jugaron 22. Es decir, que el Barça fue superior con dos equipos diferentes. No se puede decir más.
En fin, que visto que la Supercopa de Europa está a la vuelta de la esquina y que la Liga empieza poco después, he decidido que dejaré el babero al lado de la tele. Por si acaso.
P.D: Hace unos años, un vicepresidente del Barça algo bocazas, criticó a los jugadores tras haber perdido un partido de manera vergonzosa. Les llamó futbolistas de salón. De baile, me imagino. Una definición poco afortunada para aquellos tiempos aciagos, pero que hoy se podría modificar y adaptarlo a los nuevos tiempos. Como todo. De salón, no, señor Fernández, de película, sí.
El babero no pasó mucho tiempo en el cajón. Venía el Gamper. Y lo traía el excelentísimo Bayern de Munich. Una eminencia europea y posible rival en la próxima Champions. La de la revalidación del título. Uno, dos, tres y cuatro. Oliver Kahn, un recogepelotas más. Y jugaron 22. Es decir, que el Barça fue superior con dos equipos diferentes. No se puede decir más.
En fin, que visto que la Supercopa de Europa está a la vuelta de la esquina y que la Liga empieza poco después, he decidido que dejaré el babero al lado de la tele. Por si acaso.
P.D: Hace unos años, un vicepresidente del Barça algo bocazas, criticó a los jugadores tras haber perdido un partido de manera vergonzosa. Les llamó futbolistas de salón. De baile, me imagino. Una definición poco afortunada para aquellos tiempos aciagos, pero que hoy se podría modificar y adaptarlo a los nuevos tiempos. Como todo. De salón, no, señor Fernández, de película, sí.
0 comentarios