La vida sigue igual
Después de todas las navidades esperando el regreso del fútbol, cuando vuelve, parece que lo haga sin ganas, a tenor de lo visto en la primera jornada de liga del año. El Barcelona jugó en Getafe su partido más aburrido. Sin Ronaldinho y Deco, sancionados y sin Eto'o y Messi, aún lesionados, sólo pudo lograr un punto gracias a un golazo de falta de Xavi. Los jugadores parecían estar aún de vacaciones. Sobretodo Márquez, que después de llegar tarde (junto con Deco y Ronie) demostró tener el síndrome post-vacacional. Su estupidez costó dos puntos que hubieran aupado al Barça de nuevo al liderato, ya que el Sevilla de Del Nido ("el hombre futbolísticamente más importante del planeta", según sus propias palabras) perdió los papeles en Zaragoza. Principalmente Luis Fabiano que protagonizó una velada de boxeo junto a Diogo. A la ducha y a descansar unas cuantas jornadas. El Madrid sigue haciendo de las suyas, a perder. Y es que los millones en fichajes no traen la felicidad. Buen retrato de Gago en el primer gol, eso es venir triunfando. Lo de Cannavaro es otra historia. Cada partido es portada. No se fichó para recoger balones de la portería. Supongo que los trofeos que debe llevar siempre encima para que no se los roben, le pesan. Esta vez, el beneficiado fue el Baby Depor. Dos catalanes, Capdevila y Cristian, puntillaron a un aburrido Madrid. Las estrellas no se iluminan con pilas Capello, al revés, se vuelven más oscuras. El Nástic, mi Nástic, empezó el año mejor que como lo acabó. Un punto en el Calderón es para celebrarlo, pero claro, la situación en la tabla no permite alegrarse. El único que se salvó de la quema de los de grandes fue el Valencia que logró imponerse en el derby de la comunidad valenciana al Villarreal. Los antaño llamados el peligroso submarino amarillo, se quedan ahora en bote salvavidas.
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