La política no es un deporte
Malo, malo lo que pasa en el Nástic. El presidente Josep Maria Andreu ha decido abandonar el cargo por las contínuas críticas que ha recibido del Ajuntament de Tarragona, accionista del club (con un 38%). Las duras declaraciones del alcalde tarraconense, Joan Miquel Nadal, famoso por sus salidas de tono, calificando de desastrosa la temporada de la entidad local si desciende a Segunda, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia del ya ex-presidente Andreu. Es cierto, y justo, que un accionista de cualquier empresa pueda mostrar sus opiniones sobre la gestión y la situación de una empresa. Sin embargo, el señor Nadal se olvida que no es él el accionista sino la gente de Tarragona. Ellos son los que con sus impuestos pagaron las acciones y, por lo tanto, dueños de ellas. Por poder, el edil puede, como cualquier otro dirigente de un consistorio, dirigir esos impuestos, pero no hacerse acreedor de los beneficios que obtiene con ese dinero. No es dueño del club, es sólo el escogido para cuidar de él. Y con estas declaraciones son para enfermarlo aún más.
Ahora, encima, el hombre que ocupará la presidencia del club tarraconiense será Raúl Font! Un miembro del consistorio¡ Un político (del mismo grupo que el del alcalde, CiU). Y yo me pregunto, humildemente, ¿qué sabrá un regidor de ayuntamiento de dirigir un equipo de fútbol? Ojo ciudadanos "imperiales" que las próximas elecciones tendrán doble ración: elegir a su alcalde y al presidente del Nàstic. Porque si la política entra en el club de Tarragona, ha de hacerlo con todas las consecuencias del juego político, es decir, con democrácia. Que es la base de la política. ¿O no?
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