Cayó el emperador de Tarragona
La paciencia es la madre de la ciencia. Eso debería saber la directiva del Nástic, y algunos periodistas deportivos que han decidido cortar la cabeza a Luis César, el hombre milagro de Tarragona. Sólo él ha sido capaz de aupar al Nástic hasta la Primera División. Con un juego, además, que ya querrían muchos (léase Madrid). Pero la mala suerte se ha cebado con él, y los últimos minutos de los partidos, donde el equipo encaja goles vitales, han sido el arma blanca que ha acabado con el gallego. 12 partidos y sólo una victoria es un balance preocupante, pero no debería serlo para el Nástic. Tras 56 años sin estar en lo más alto los tarraconenses deben entender que su estancia es para uso y disfrute. Muchachos salid y disfrutad. Si se baja es normal, si se permanece es glorioso. Nadie recuerda el mal comienzo de temporada a los que nos tiene acostumbrados el equipo grana. Si mal no recuerdo el año pasado recuperó todo el terreno perdido en los primeros partidos con una segunda vuelta espectacular. Esto es Primera y aunque es más difícil la misma suerte les falta, luego pueden disponerla toda. Gracias Luis.
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